Lesiones del Tobillo - Esguince

El esguince de la parte externa del tobillo es una de la lesiones más frecuentes en el deporte. A pesar de eso generalmente no le es dada la atención  necesaria a su diagnóstico ni a su debido tratamiento, resultando en  la subevaluación de la lesión por parte del deportista y por parte del médico. Así, los esguinces del tobillo casi no son tratados o son tratados de manera inadecuada con demasiado tiempo de inmovilización por ejemplo con yeso, sin que la lesión haya sido debidamente evaluada, sobre todo la lesión de los  ligamentos laterales.
 
Clasificación de los esguinces:


Grado I: distensión parcial del ligamento (entorsis)
Grado II: rotura parcial o total de los ligamentos
Grado III: rotura total de ligamentos con desprendimiento óseo. La rotura de varios ligamentos puede causar una luxación si se pierde completamente la congruencia articular.

Lo esguinces del tobillo también se dicen leves, cuando los ligamentos están solo distendidos o graves cuando los ligamentos están rotos.
Hay 3 ligamentos entre el peroné, astrágalo y el hueso del talón que forman parte del tobillo externo.







Los síntomas principales son el dolor, la inflamación y la incapacidad de mover adecuadamente el tobillo.

Las primeras medidas después de una lesión de tobillo son:
  1. Parar inmediatamente con el deporte,
  2. No seguir apoyando el pie, 
  3. Elevar la pierna lesionada y 
  4. Poner hielo sobre el tobillo para que la inflamación no siga aumentando. Para esto la articulación del tobillo debe ser también inmovilizada con una venda elástica.
Lo siguiente es acudir con un traumatólogo para un diagnóstico correcto de la lesión. Deben realizarse radiografías del tobillo para descartar una lesión ósea y  hay que verificar si existe una inestabilidad del tobillo y que tan acentuada es.  

Para decidir sobre el tratamiento adecuado  es importante considerar el tipo de lesión o inestabilidad del tobillo, así como el tipo de actividad que realice el paciente.

El tratamiento de los esguinces leves consiste en aplicar una inmovilización, mediante una férula por 6 semanas, que todavía permite el movimiento del pie y una cicatrización adecuada del ligamento.
En los esguinces graves es muy importante el grado de inestabilidad resultante. Ésta es mayor cuando los ligamentos y cápsula articular están lesionados al mismo tiempo, siendo así necesaria una reconstrucción quirúrgica de ligamentos y cápsula.
Después del tratamiento de la fase aguda sigue la rehabilitación. La articulación es lábil después del esguince y propensa a una nueva lesión.
 La mejoría de la propiocepción  de la articulación es el objetivo del tratamiento. La propiocepción informa al sistema nervioso en todo el momento del movimiento sobre la posición y estabilidad de la articulación controlando así la acción muscular e impidiendo un nuevo esguince. Para lo cual se indica realizar ejercicios especiales.
 La rehabilitación y tratamiento en los deportistas es más agresiva y más regular que en el resto de la población. Lo que favorece  una rehabilitación mas rápida.

Cuando no se realiza un tratamiento adecuado de los esguinces del tobillo la cicatrización de los ligamentos ocurre de manera incorrecta provocando una inestabilidad articular, lo que produce esguinces repetitivos a lo largo del tiempo generando a mediano plazo un desgaste de la articulación (artrosis) y así dolor crónico.

@Centro Médico Interlomas de Tapachula
@Miranda 2010


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